La raicilla que casi ocultó el reflejo del tarro

Una hoja en agua ya alegra la ventana. Lo que me hizo volver con la cámara fue un cambio mucho más pequeño debajo de esa hoja.
La misma ventana para cada foto
Cada vez que cambiaba el agua quería mover el tarro a una luz más bonita. Después era difícil saber qué había cambiado en la planta. Fijo un lugar, un fondo liso y una orientación para la hoja. Apunto las fechas en mi cuaderno para no perder el orden al exportar.
Saco el esqueje para una sola toma
Una franja de luz en el cristal atraviesa justo el nudo del que sale la raíz. Levanto con cuidado el esqueje y lo sostengo delante del fondo liso. Dejo parte del pecíolo en el encuadre para situarlo después en el tarro, sin estirar la raíz para que parezca más larga.
Dejo aire entre el dedo y la punta
Proceso copias para el post en RemoveDog y miro la vista previa en el móvil. Cuando la punta coincide con mi dedo, el brillo de la uña parece otra raíz. Elijo la toma donde se ve un poco de fondo entre ambos y archivo los originales fechados en mi diario.
Cuento mis fechas, no un plazo fijo
Abro con el tarro, sigo con el nudo al descubierto y añado la siguiente foto fechada para mostrar el cambio. Explico cuándo fotografié mi planta sin prometer que otra enraizará en el mismo número de días. Quien tenga su propio esqueje ya sabe dónde mirar.